a mi amigo fiel canino

 En la vasta pradera de mi corazón,

brilla un sol radiante, un ser sin razón. Mi fiel compañero, mi amigo canino, eres la alegría que siempre imagino.

Con tus ojos sinceros, llenos de amor, me miras con ternura, sin ningún temor. Tu lealtad inquebrantable me acompaña, en cada paso que doy, en cada mañana.

Corres y saltas con gracia y fervor, tu energía desbordante es un gran motor. Juguetón y travieso, llenas mi hogar, con risas y travesuras que me hacen suspirar.

En cada lamida, siento tu cariño, tu lengua traviesa como un dulce guiño. Tu cola se agita, feliz y vibrante, expresando la dicha en cada instante.

En los días grises, eres mi sol radiante, con tu ternura y alegría, todo es fascinante. Tu lealtad infinita, nunca tiene fin, eres un regalo divino, un ser sin igual, mi canino serafín.

En largas caminatas, juntos exploramos, senderos desconocidos, nuevos horizontes abrazamos. Tu olfato agudo, descubre secretos ocultos, y juntos descubrimos un mundo sin insultos.

En las noches frías, junto a ti me arropo, tus ladridos protectores, ahuyentan cualquier soplo. Eres mi guardián valiente, mi escudo fiel, nada malo me alcanza, cuando estás a mi piel.

A ti, mi amado perro, dedico este poema, una oda a tu nobleza, mi fiel emblema. Tu amor incondicional, es un tesoro sin igual, gracias por ser mi amigo, por estar siempre a mi lado, leal.

Así, entre versos y letras, mi amor te confieso, eres más que un perro, eres mi gran proceso. Agradezco a la vida, por haberte encontrado, mi amado perro, en ti mi corazón ha anidado.


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